
REINOS MITOLÓGICOS
DE LA ESPAÑA ANTIGUA
Alejandro Herrero
Reinos mitológicos de la España antigua
La península ibérica ha sido un territorio de confluenciade culturas desde tiempos remotos, donde íberos, celtas, cartagineses, romanos y visigodos
dejaron su huella en la cultura material y el paisaje arqueológico. De muchas de estas culturas aún desconocemos muchos aspectos.
Sin embargo, más allá de los registros arqueológicos, perviven ciertos relatos mitológicos de la antigüedad que trataban de explicar fundaciones y orígenes de pueblos que
habitaron en España.
En la reciente publicación de Almuzara, titulada Reinos mitológicos de la España antigua, se invita al lector recorrer ese pasado
mediante la recuperación de la tradición mitológica. La misma se presentacomo parte fundamental de la construcción del discurso histórico sobre los orígenes de nuestro país hasta el siglo XVI.
Muchos de los temas tratados en las crónicas españolas de siglos anteriores resultan hoy poco conocidos: ¿Por qué los griegos situaron varios mitos en la península ibérica?
¿Existieron diversas interpretaciones sobre esos mitos? ¿Cuántos Hércules existieron según los autores antiguos? ¿Las crónicas medievales recogieron la existencia de pueblos
reales o fabulosos? ¿Qué personajes mitológicos se ubicaron en España y desde cuándo se introdujeron? Estas son algunas de las cuestiones que aborda la obra. Muchos lectores
podrían estar interesados en contrastar las formas de entender el mundo antiguo entre el conocimiento actual y el que se tenía en siglos precedentes. De cómo se interpretaba
el mismo a través de mitologías y linajes al carecer de conocimiento arqueológico.
Un pasado explicado con los mitos y leyendas
Desde la antigüedad, la mayoría de los pueblos han intentado explicar sus orígenes a través de mitos y relatos legendarios. Cuanto más remotos eran los hechos narrados,
más incierto y breve resultaba el relato, recurriendo casi siempre a narraciones mitológicas para dar sentido a los orígenes. Durante siglos, estas narraciones mitológicas
sirvieron como explicación al pasado más remoto y continuaron transmitiéndoseen forma de diferentes versiones hasta la Baja Edad Media.
Asimismo, la mayoría de títulos de épocas antiguas se perdieron con el paso del tiempo, por lo que únicamente han llegado hasta hoy fragmentos de aquellas obras,
complicando aún más la comprensión del pasado. Como muestra de ello, han sobrevivido escasos fragmentos de narraciones de otras versiones sobre otros ciclos cosmogónicos
o épicos distintos al de Hesíodo y otros autores conocidos. De haberse preservado podrían haber ampliado nuestra comprensión sobre los mitos o de diferentes versiones.
A las obras que sobrevivieron se sumaron numerosas invenciones, leyendas, errores de transcripción o de traducción y textos interpretados de forma diferente.
Llegado el siglo XVI, muchas de estas narraciones continuaron utilizándose para explicar el origen de países y reinos: unas veces por tradición, para perpetuar el conocimiento
que se tenía sobre la Antigüedad, y otras para ennoblecer sus orígenes, otorgar fundaciones ilustres y legitimar linajes. Resultaba lógico entonces mezclar la mitología grecolatina
con pasajes bíblicos. El libro ofrece una visión evolutiva de la interpretación de los orígenes, desde la que mantuvieron los autores de la antigüedad hasta los cronistas españoles
del siglo XVI como Pedro de Medina o Florián de Ocampo, incluyendo a los autores medievales.
La obra nos invita a recorrer la construcción del más remoto pasados egún la visión de los cronistas de aquella época, donde la frontera entre el mito y la historia era muy difusa
(según el discurso de la época abarca desde el Diluvio Universal hasta la Guerra de Troya). La historia y el mito han convivido—cuando no se han confundido—desde tiempos antiguos,
sin ser claramente diferenciados y separados hasta la llegada de la crítica histórica moderna. De este modo, muchos cronistas dieron por válidas informaciones de este tipo que
hoy consideramos mitológicas, legendarias o invenciones.
Informaciones falsas introducidas en el siglo XV
Aún habiéndose transmitido numerosas narraciones mitológicas, los cronistas enfrentaron muchas dificultades al transcribir estas informaciones, pues existían errores en transcripciones o
traducciones, cuando no falsificaciones históricas, como las introducidas por Annio de Viterbo a finales del siglo XV. Dichas alteraciones se introdujeron en el contexto de las luchas
por el control de los estados italianos, que enfrentaron fundamentalmente a las monarquías hispánica y francesa.
De esta forma se falseó parte de la historia o, deberíamos decir mejor, de los orígenes mitológicos de la España antigua (así como de otros países) como recogería también Caro Baroja
y aún otros autores anteriormente. Se crearon unos orígenes mitológicos y unas genealogías sin base histórica que fueron mezclados con narraciones originales de la antigüedad.
Hoy en día el contenido de estas crónicas forma parte de curiosidades historiográficasy estudios académicos debido a esta mezcla de textos fabulosos con otros originales.
Las informaciones de esa historia ficticia se incluyeron en muchas crónicas de los siglos XVI y XVII, con el fin de evitar la pérdida de informaciones de las que los mismos cronistas
principales recelaban (pero de las que no prescindieron en un primer momento a pesar de las numerosas críticas). Si bien hay que señalar que otros estudiosos fueron más crédulos con
aquellos textos y los reprodujeron en sus obras. Uno de los objetivos del libro es identificar las partes introducidas en estas falsificaciones modernas para contrastarlas y separarlas
de otras las informaciones procedentes del Medievo y de la Edad Antigua y que pueden ser más interesantes. Al existir analogías o partes en común con textos originales anteriores se
puede comprender que muchos creyeran en las falsificaciones en aquel tiempo.
En los siglos posteriores se publicaron otras falsificaciones históricas en forma de falsos cronicones, a la vez que se inició un gran debate sobre la autenticidad de aquellas obras.
Sus informaciones fueron finalmente extirpadas de las crónicas entre los siglos XVII al XIX. No era el único debate historiográfico ya que, mientras esto sucedía, en otras regiones
se proponían y debatían cronologías diferentes.
La crítica histórica posterior
Pese a que ya muchos cronistas y eruditos (como Quevedo) de los siglos XVI y XVII mostraban sus reservas respecto a aquellos textos, en el siglo XVIII comenzó una
labor sistemática de crítica histórica ligada a la profesionalización de la labor de los historiadores en Europa. Esta influencia también se introdujo en España a
través de figuras como Nicolás Antonio o Gregorio Mayans.
Se llevaron a cabo análisis rigurosos de las fuentes históricas, descartando textos considerados legendarios. Al generalizarse estas prácticas más escépticas y
rigurosas, se suprimieron numerosas cuestiones de las crónicas que se editaron a partir de entonces. Quedaron así excluidas las falsificaciones de Annio y de otros
autores; los cronicones de los siglos XVI y XVII; las crónicas que incluían relatos fundacionales de ciudades; o leyendas históricas tradicionales. Casos como el
anteriormente citado o el de los Plomos del Sacromonte fueron paradigmáticos.
Una vez suprimidas las informaciones dudosas en los siglos posteriores, la referencia hacia textos legendarios y mitológicos se volvió
cada vez más escasa en los manuales de Historia, siendo separada la mitología, la original y antigua, a libros especializados sobre la misma. De esta forma,
entre las falsificaciones anteriores y el escaso uso de textos mitológicos, llegamos a una situación en la que se ha provocado su desconocimiento por parte
del gran público. Los libros de historia comenzaron a recoger aquello que parecía más original y creíble, prescindiendo de mitos y leyendas que se relegaron
a curiosidades en introducciones o compilaciones de textos fragmentarios.
Sin embargo, resta siempre la duda de si algunas de estas informaciones originales pudieran contener informaciones valiosas.
Curiosidades de los mitos y leyendas en las crónicas
En cualquier caso, el libro pretende no sólo aclarar estas cuestiones, sino ofrecer fragmentos curiosos de relatos mitológicos y legendarios sobre la Hispania
antigua incluidos en este tipo de crónicas. Por ejemplo, se trata de explicar la evolución del proceso de racionalización de los dioses del mundo grecolatino,
una tendencia que consideraba a los dioses de los gentiles como reyes del pasado que fueron divinizados. Y además de ser traídos al mundo de los mortales fueron
ubicados en un tiempo o cronología en la cual supuestamente habrían reinado. De tal forma que muchos dioses de relatos mitológicos pasaron a ser reyes de épocas
pasadas. Otros tantos fueron desdoblados en varios personajes y algunos fueron fusionados entre sí.
En el libro se recogen en primer lugar esquemas de lo que los cronistas medievales consideraban el pasado de los pueblos legendarios de la península ibérica y,
finalmente, se explica capítulo por capítulo la información recogida por una crónica moderna del siglo XVI, tratando de encontrar las fuentes documentales que
pudieron manejar sus compiladores.
Entre las cuestiones curiosas que uno puede encontrar destacan las siguientes: los nombres de soberanos mitológicos relacionados con la península ibérica o
con los íberos, así como otros inventados; algún fragmento de la antigüedad tardía que relaciona a los titanes con Tarteso; las denominaciones atribuidas a los pueblos desde sus orígenes más remotos; las corrientes que explicaban el origen de los íberos a partir de Túbal, nieto de Noé, y de otros personajes; la
creencia en varios diluvios en el mundo antiguo; las interpretaciones sobre los mitos de Hércules en su lucha contra Gerión o Crisaor; las creencias antiguas
sobre pueblos ibéricos y cómo se interpretaron en la España del siglo XVI; o la supuesta venida de héroes griegos y troyanos tras la Guerra de Troya según
algunos autores de la Antigüedad. Se comparan varias versiones de mitos a lo largo de varias épocas.
El libro recoge y resume mitos y leyendas de la antigüedad para luego separar estas narraciones de otras recogidas por compiladores medievales posteriores.
El lector encontrará cuestiones sobre pueblos fabulosos cuya introducción en aquellos libros pudiera provenir de crónicas anteriores, árabes o de otro origen.
Al fin y al cabo, no fueron los únicos que introdujeron leyendas extrañas sobre los orígenes.
Epílogo
Para finalizar, es preciso señalar que en el libro se trata de ofrecer posibles correlaciones entre las narraciones mitológicas
y evidencias arqueológicas o científicas actuales,
buscando posibles conexiones que pudieran ayudar a explicaro interpretar algunos de los textos presentados.
*J. Caro Baroja. Las falsificaciones de la Historia (en relación con la de España). Círculo de Lectores. 1991.
*J. Pellicer de Ossau. Beroso de Babilonia en Chaldea, distinguido del Beroso de Viterbo. Valencia 1673.
Censura de historias fabulosas.
JCBaruque Hernández
Podcast oficial Mundo Insólito Radio